domingo, 22 de marzo de 2009

DÍA 592

Cómo era habitual los días sábados no hacia mucho. Desperté de no muy buena gana producto de mis pesadillas, pero mientras alumbraba el sol mi habitación los sentimientos de enojo iban desapareciendo. Reconocí que mis celos no eran por Felipe sino por la bonita pareja que formaban. Tuve celos de su relación y su futuro matrimonio.

Hace dos meses que salía con Francisco. Él era muy buen amigo. Nos entreteníamos mucho. Él sería el hombre perfecto para cualquier mujer, sin embargo para mí no. ¿Qué rayos pasaba conmigo? ¿Acaso no me iba a enamorar nunca?. Tenía miedo de eso. Se acrecentaba al recordar que la única vez que me había enamorado era de un imaginario. Al reconocer mis sentimientos, me di cuenta de que no podía ser egoísta debía romper con Francisco. No era justo para él. Pues yo nunca lo iba a amar como se merecía.

Decidí entonces reunirme con Francisco. Tenía que llamarlo y mientras me dirigía en busca del celular este comenzó a sonar.

- ¿Hola?- respondí
- Hola ¿Marcela?
- Si soy Marcela, ¿con quién?
- Eh… habla Felipe Swan

Me quedé muda. Mi cuerpo comenzó a temblar. Acaso era un sueño. Aún no me despertaba.

- Marcela ¿estás ahí?
- Si Felipe. Sólo me sorprendió tu llamada.
- Disculpa ser tan atrevido. Necesitaba hablar contigo. Anoche le pedí tu celular a Alfredo.

Alfredo… siempre Alfredo poniéndote en mi camino pensé mientras soltaba un suspiro.

- ¿Estás molesta?
- No, no… para nada. Dime ¿en qué te puedo ayudar?
- Eh… es un poco complicado hablarlo por teléfono. ¿Te animas a tomar un café conmigo?
- A ver… me estas preocupando- reí- Claro que voy dime donde.
- Te paso a buscar ¿te parece?
- No es necesario. Dime ¿dónde?
- Insito te paso a buscar. En media hora en estoy en tu casa
- Está bien
- Nos vemos

Cuando solté el celular mi cuerpo temblaba. La verdad es que me sentía una adolescente, razón por la que me tuve que contener.

Marcela esto no es una cita. Marcela él se va a casar. Marcela no lo conoces. Marcela ¿por qué reaccionas así?- me repetía una y mil veces

No me contesté la última pregunta y corrí a mi closet en busca de algo apropiado. En realidad de algo que me hiciera ver guapa.

Cuando sonó el timbre sentí mi corazón reventar. Saque enterezas no se donde y comencé a disimular ni nerviosismo.

- ¡Que puntual! ¿eres inglés?- dije al verlo radiante con un abrigo negro que le daba tanta elegancia.
- Algo de raíces tengo- sonrío- ¿estás lista?
- Si, déjame coger mi abrigo

Subimos a su auto. El cual estaba impregnado de su perfume. Tenia que disimular, tenía que disimular mi interés.

- Y cuéntame ¿de qué se trata esto?- le pregunté
- Hablemos de la vida en el trayecto y llegando al café te suelto la bomba
- ¿Quieres que sea madrina de tu boda?- intente bromear con un tema que no
era gracioso para mí. En realidad buscaba no quedar en evidencia.

- Eso, no te lo pediría- soltó en risas- Es algo que tiene que ver con trabajo.

Fue inevitable sentir desilusión. No quería ser madrina de su boda, eso jamás, pero que me buscara por trabajo tampoco era agradable.

Llegamos a un café que en lugar de mesas estaba rodeado de sillones. Era mi lugar preferido. Distaba de ser impersonal. Por eso le quería tanto.

- ¿Te gusta este café?- pregunto al entrar- es mi preferido es tan acogedor aquí se puede hablar sin problemas
- Claro que me gusta- respondí

Nos sentamos y enseguida se acerco la mesera.

- Hola, buenas ¿que se sirve?- pregunto mirando a Felipe
- Un Express
- Y usted, un cortado ¿no?
- Si, gracias- sonreí
- ¿No es la primera vez que vienes acá, verdad?- preguntó Felipe
- Es mi lugar favorito también- quise ocultar mi sonrisa
- Mmm-sonrío
- Bueno ahora dime ¿por qué me has llamado?
- Difícil… pero ya te dije que me fui a Argentina por un año y que me llamaron a Chile por un proyecto. El tema es que la investigación es acerca de las alucinaciones

Ahí va pensé, me sigue viendo como una loca. Mire hacia el suelo sin darme cuenta.

- ¿Qué pasa?- preguntó
- Nada, nada continua
- Ehhh… ¿Quiero que me ayudes?- soltó un suspiro
- ¿Ayudarte?- lo mire asombrada. En que podría ayudarlo una loca rehabilitada
- Quiero que me cuentes tu historia. Bueno yo ya la se desde el punto de vista
clínico pero no de el de la paciente. Tu caso me parece fascinante. Alucinar por amor y recuperarte prácticamente por decisión tuya… hay gente que toma eternamente medicamentos y no deja de alucinar. En cambio tú… lo dejaste de hacer, eso tiene que venir de una fuerza interior…no se.

Al ver su cara de intriga y éxtasis por el tema no dude es responder

- Esta bien te ayudo. Si quieres preguntarme lo que sea, te lo contesto
- ¡Gracias! no sabes lo que esto significa para mi
- No agradezcas todavía, ni siquiera sabes si mi historia te va a ser útil. ¿Quieres empezar de inmediato?. Vamos dispara tu primera pregunta
- Mmm es que no vine preparado me dejé mis apuntes en casa

Abrí mi bolso saque un diario sin usar. Siempre llevaba uno a veces las ganas de escribir me venían en cualquier momento. Tomé un lápiz y se lo entregué.

- ¿Te sirve esto?
- ¿Siempre eres así de preparada?- sonrió impresionado
- Es un diario siempre llevo uno en mi cartera. Estás de suerte que aún no haya escrito nada. A veces continúo siendo una adolescente
- Eres increíblemente extraña- río fuertemente.
- Loca ¿querrás decir?
- No, no quiero decir loca. Quise decir simplemente que eres diferente

No pude evitar sonrojarme

- Vamos ¿qué quieres saber?- pregunte mirando al suelo para no dejarme en evidencia
- A ver… cuéntame ¿cuándo te diste cuenta de que era una ilusión?
- Esa es fácil. Cuando le pedí nuestro primer beso y él no me lo dio…

Esa tarde me hizo miles de preguntas todas relacionadas a lo que representaba mi imaginario, su aspecto físico, su aspecto psicológico y la más complicada de las preguntas que había sido lo que me había causado la dependencia con es imaginario

El tema me dejó absolutamente agotada. Fueron preguntas que nunca había analizado ni siquiera con Alfredo.

- Te ves cansada, ¿continuamos mañana?
- ¿Mañana?
- Bueno ¿puedes atenderme?- Dijo desilusionado
- Aún puedo continuar…o ¿tienes que irte?
- En realidad no. Pero te ves agotada
- No te preocupes. Sigamos. Sólo es falta aire
- Salgamos a caminar entonces- sonrío
- Esta bien, además ya nos miran feo. Hace horas que estamos con el mismo café-
Rompimos a reír

Caminamos demasiado. Terminamos en la puerta de mi casa y eso estaba bien lejos del café.

- Ni siquiera me di cuenta por donde caminábamos- dije sonriendo
- Yo tampoco-curvo su labio haciendo una de esas sonrisas de chico malo, que le salían muy atractivas
- Sería mejor buscar las llaves de mi auto y te llevo al café ¿te parece?
- Claro ya esta oscuro y Valeria….
- Te espera- terminé su frase
- Si, me espera para cenar
- Dame un segundo vuelvo enseguida

Toda la magia del día se me había venido como una avalancha. Tan sólo por escuchar un nombre, Valeria.

2 comentarios:

  1. muy bueno....dan ganas de volverse loquita un ratito KP

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  2. sip...en eso estoy tratando de buscarme imaginarios...el amurrrr

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