
- ¿Y cómo me imaginas?- preguntó.
- ¡Es que no te no te imagino!- respondí secamente para no dejar en evidencia que le soñaba todos los días.
- ¡Vamos Mujer dime!
La simplicidad de su pregunta había causado estragos. Era tan directo que no alcanzaba a divisar ansiedad o temor, por la remota posibilidad de que lo que imaginaba de él no fuese real. No existían espacios de preocupación frente a si "su apariencia resultara ser de mi agrado o no". Definitivamente yo no le interesaba de esa manera.
- Ehhh…no sé. Te imagino con cabello rubio mmm…más bien castaño ehhhh..
Me sentí absorta, ya que mientras decidía que responder se me vino su perfecto rostro imaginario a la mente. Un arranque de espontaneidad nuevamente me traicionó.
- Te imagino guapo- suspire
Agradecí en ese minuto que él no me pudiese escuchar, que no pudiese ver mi rostro de mil colores. Agradecí la distancia, cientos de kilómetros nos separaban.
- Puedo ser guapo para muchas, pero ¿no sé si soy guapo para ti?
¿Vestigios de una pequeña preocupación era lo que estaba leyendo? Acaso era una tibia esperanza que me susurraba que ¿lo que estaba en mi mente si le podría importar?.
Como era de esperar una tibia esperanza y una fría lluvia de miedos me golpeo por entero, llenando mi cabeza de mil preguntas:
¿Qué pasaría si su preocupación estuviera bien fundada? ¿Qué pasaría si no encajaba con la perfección que llevaba por tiempo imaginando? ¿Lo perdería todo? ¿ Mis fantasías, mis anhelos, su amistad?. Acaso ¿seria tan frívola como para echarlo todo por la borda por el simple hecho de que no me agradara su físico?
Toda mi vida había sentido que era yo quién no encajaba. Mi inseguridad respecto a mi apariencia siempre había sido mi mayor temor. No tenía porque pensar que esta vez podría ser el hombre con el que conversaba a diario el que no encajara…¿pero qué pasaría si todo fuera una utopía?.
- ¡Es que no te no te imagino!- respondí secamente para no dejar en evidencia que le soñaba todos los días.
- ¡Vamos Mujer dime!
La simplicidad de su pregunta había causado estragos. Era tan directo que no alcanzaba a divisar ansiedad o temor, por la remota posibilidad de que lo que imaginaba de él no fuese real. No existían espacios de preocupación frente a si "su apariencia resultara ser de mi agrado o no". Definitivamente yo no le interesaba de esa manera.
- Ehhh…no sé. Te imagino con cabello rubio mmm…más bien castaño ehhhh..
Me sentí absorta, ya que mientras decidía que responder se me vino su perfecto rostro imaginario a la mente. Un arranque de espontaneidad nuevamente me traicionó.
- Te imagino guapo- suspire
Agradecí en ese minuto que él no me pudiese escuchar, que no pudiese ver mi rostro de mil colores. Agradecí la distancia, cientos de kilómetros nos separaban.
- Puedo ser guapo para muchas, pero ¿no sé si soy guapo para ti?
¿Vestigios de una pequeña preocupación era lo que estaba leyendo? Acaso era una tibia esperanza que me susurraba que ¿lo que estaba en mi mente si le podría importar?.
Como era de esperar una tibia esperanza y una fría lluvia de miedos me golpeo por entero, llenando mi cabeza de mil preguntas:
¿Qué pasaría si su preocupación estuviera bien fundada? ¿Qué pasaría si no encajaba con la perfección que llevaba por tiempo imaginando? ¿Lo perdería todo? ¿ Mis fantasías, mis anhelos, su amistad?. Acaso ¿seria tan frívola como para echarlo todo por la borda por el simple hecho de que no me agradara su físico?
Toda mi vida había sentido que era yo quién no encajaba. Mi inseguridad respecto a mi apariencia siempre había sido mi mayor temor. No tenía porque pensar que esta vez podría ser el hombre con el que conversaba a diario el que no encajara…¿pero qué pasaría si todo fuera una utopía?.
Mi única certeza en ese minuto era que no quería perderlo.
- ¡Que va!…dejemos a un lado las apariencias, ja,ja,ja, hay tiempo y mucha distancia para imaginarnos como queramos, ¡Conservemos la Magia!
Agradecí estas últimas palabras, ya que como era habitual sin saber el efecto que tenía en mí, me había calmado. No tenía para qué agobiarme con el tema, había tiempo y miles de kilómetros de distancia para imaginarnos como quisiéramos. No existían probabilidades de encuentro. Tenía que dejar correr el miedo ya que NUNCA nos conoceríamos. Él NUNCA sería para mí.
- ¡Que va!…dejemos a un lado las apariencias, ja,ja,ja, hay tiempo y mucha distancia para imaginarnos como queramos, ¡Conservemos la Magia!
Agradecí estas últimas palabras, ya que como era habitual sin saber el efecto que tenía en mí, me había calmado. No tenía para qué agobiarme con el tema, había tiempo y miles de kilómetros de distancia para imaginarnos como quisiéramos. No existían probabilidades de encuentro. Tenía que dejar correr el miedo ya que NUNCA nos conoceríamos. Él NUNCA sería para mí.
Continuará....
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