martes, 17 de marzo de 2009

DÍA 87

Es mi primera salida. Me siento casi como una adicta. Miles de recomendaciones, que la pastilla, que cualquier cambio en mi ánimo y siempre que lo necesite que llamé a mi doctor, que lleve un libro con mis anotaciones. Desde hace un par de días he comenzado a escribir lo que siento con ciertas cosas, ha resultado útil en mis sesiones.

Debo reconocer que en el aire se respira el nerviosismo. No sólo de mi parte. Mi familia también esta tensa. Uf…hoy volveré a mi casa al menos por el fin de semana. Estaré en mi habitación. Debo reconocer que también tengo miedo. Con el tiempo he aceptado que él nunca existió, aún así tengo miedo…

Noche del día 83

He tomado mi libro de anotaciones. Algo tenía que escribir de ese día. Se supone que iba a marcar un hito. El reencontrarme con parte de mi realidad.

Pero no tengo ganas. Me lo he tomado con calma. Sólo quiero disfrutar de mi habitación a oscuras. La ventana está abierta y la brisa acaricia mis piernas. Tengo muchas nostalgias. Mi familia estaba feliz. De alguna manera también lo fui ese día. Me reí como hace mil años no lo hacía, aunque a ratos sentía que traicionaba con mis risas a una parte de mí.

Cuando caí en mi cama pensé en dos cosas:

Que este sí era un colchón…no esas esponjas duras de la Clínica y que esta era la primera noche en calma. La primera de muchas otras que vendrían. Con eso reconocí que albergaba algo de esperanza.

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