Comencé leyendo los comentarios que le dejaba la gente. En su mayoría eran amables. No sé como sin darme cuenta fue cambiando mi estado de ánimo, pasando de la ira y frustración con mi jefe, a una intensa curiosidad sobre este personaje de Internet. Su seudónimo era Corazón de Lobo. No sabía si era hombre o mujer, la verdad es que hasta ese minuto no me importaba. Seguí curioseando en los comentarios y cada vez me sorprendía aún más su amabilidad. Me enteré que era un Español.
Hasta ese minuto tenía dos teorías.
Corazón de Lobo tenía que ser un hombre mayor. Esa era la única explicación de tanta amabilidad y caballerosidad. Incluso cuando estaba enojado lo hacía elegantemente. Era un hombre con carácter de eso estaba segura.
La otra teoría que manejaba era bastante más burda. Los hombres españoles son totalmente diferentes a los hombres chilenos. La amabilidad no estaba en Chile y definitivamente era algo que no conocía Javier.
Esa noche llegué a mi depto con el cuerpo agarrotado. Estaba segura que toda la rabia que había sentido ese día había solidificado mi sangre y era la razón de tanto malestar. No estaba acostumbrada al conflicto. La verdad es que tendía a evadirlo, sin embargo cuando este llegaba era de una intensidad que terminaba por agarrotarme hasta el pelo.
Esa noche tuve una pesadilla de los mil demonios. Un hombre de todo mi gusto se acercaba en mi dirección. Contextura mediana, metro ochenta y cinco, cabello y ojos oscuros, tez blanca, una gran nariz que hacían conjunto con el resto de sus marcadas facciones y unos labios gruesos que le daban un toque de ternura.
Al estar frente a mí levantó una de sus manos que distaba de ser suave. Sin aplicar fuerza, tomó mi cara y acerco mi cuerpo hacia él. Cerró sus ojos y con su nariz acaricio mi rostro. Inspiraba profundo, como si quisiera memorizar mi aroma. Mi corazón casi explotaba. Me besó. Un beso suave y apretado que terminaba por quitarme el aliento. Sus labios no se separaban de los míos. Sentí que sonreía. Me beso la frente. Y mi pesadilla comenzó ese hombre maravilloso, perfecto, sublime se había convertido en Javier.
Desperté de un golpe. Ahora si que estaba furiosa con ese hombre. Me enojaba conmigo misma por permitir que Javier tuviera efectos hasta en mi inconsciente. Sabía que el beso no significaba nada. Había soñado con él sólo porque lo odiaba.
(Continuará…)
Hasta ese minuto tenía dos teorías.
Corazón de Lobo tenía que ser un hombre mayor. Esa era la única explicación de tanta amabilidad y caballerosidad. Incluso cuando estaba enojado lo hacía elegantemente. Era un hombre con carácter de eso estaba segura.
La otra teoría que manejaba era bastante más burda. Los hombres españoles son totalmente diferentes a los hombres chilenos. La amabilidad no estaba en Chile y definitivamente era algo que no conocía Javier.
Esa noche llegué a mi depto con el cuerpo agarrotado. Estaba segura que toda la rabia que había sentido ese día había solidificado mi sangre y era la razón de tanto malestar. No estaba acostumbrada al conflicto. La verdad es que tendía a evadirlo, sin embargo cuando este llegaba era de una intensidad que terminaba por agarrotarme hasta el pelo.
Esa noche tuve una pesadilla de los mil demonios. Un hombre de todo mi gusto se acercaba en mi dirección. Contextura mediana, metro ochenta y cinco, cabello y ojos oscuros, tez blanca, una gran nariz que hacían conjunto con el resto de sus marcadas facciones y unos labios gruesos que le daban un toque de ternura.
Al estar frente a mí levantó una de sus manos que distaba de ser suave. Sin aplicar fuerza, tomó mi cara y acerco mi cuerpo hacia él. Cerró sus ojos y con su nariz acaricio mi rostro. Inspiraba profundo, como si quisiera memorizar mi aroma. Mi corazón casi explotaba. Me besó. Un beso suave y apretado que terminaba por quitarme el aliento. Sus labios no se separaban de los míos. Sentí que sonreía. Me beso la frente. Y mi pesadilla comenzó ese hombre maravilloso, perfecto, sublime se había convertido en Javier.
Desperté de un golpe. Ahora si que estaba furiosa con ese hombre. Me enojaba conmigo misma por permitir que Javier tuviera efectos hasta en mi inconsciente. Sabía que el beso no significaba nada. Había soñado con él sólo porque lo odiaba.
(Continuará…)
con gusto a poco.............kp
ResponderEliminarYa va!!! trankila...mantieneme y me dedico a esto, yo feliz!!!
ResponderEliminarbesos amiga ;)