- Esta noche es la despedida del doctor Sánchez? –preguntaba mi madre mientras yo terminaba de arreglarme
- Si mamá es hoy
Alfredo se iba del país. Se mudaba a Argentina. Iba a dejar de ser mi siquiatra definitivamente. Yo estaba muy contenta por él, oportunidades como esa no aparecía en cada esquina. A pesar de que lo intentaba no podía negar mis sentimientos de tristeza sabía que no lo volvería a ver.
- Adiós mamá, cuando te vayas deja cerrado el domingo voy a almorzar a tu casa.
Iba a cumplir 10 meses con total independencia. Me sentía en absoluta tranquilidad.
Era primera vez que iba a casa de Alfredo y también era la primera vez que vería a su familia. Cuando me invitó Ivonne, su esposa, me sentí alegremente sorprendida. Alfredo me guardaba mucho cariño. A pesar de sentirme bienvenida en su casa, me sentía algo nerviosa supuse que se debía a que no conocía a mucha gente.
La familia como los amigos de Alfredo eran muy agradables, por lo que mis aprensiones fueron desapareciendo poco a poco. En una búsqueda de tranquilidad me dirigí en busca de un trago.
- ¿Marcela?- me dijo una voz por sobre mi hombro
Al voltear me dí cuenta que era Felipe Swan. No lo veía hace un año. No lo veía desde el episodio de la cafetería.
- ¿Felipe?...- respondí asombrada
- ¿Cómo estás? ¿tanto tiempo? Te ves genial- brotaban sus palabras mientras me besaba fuerte en la mejilla.
- Bien gracias. Bastante tiempo…
- Si del día de la cafetería
- No me digas que lo recuerdas. Por favor olvidate de ese día fui una rota. ¿Dónde has estado?
- Me fui a vivir a Argentina
- ¿Argentina? No lo sabía. ¿Y ahora andas de paso?
- Bueno no precisamente aún no me instalo pero regreso a Chile
- De verdad. Espero que estés contento por regresar
- Estoy feliz de volver. A pesar de adorar Argentina. Quien sabe tal vez termine mis día allá. Hice un montón de amigos. ¿Y tu como vas? ¿Tus desmayos?¿Todo bien?- soltó un risa
- Nunca vas olvidar mis desmayos ¿eh?. Yo estoy bien, bueno aquí despidiendo a mi psiquiatra. Y cuentame ¿qué hacias en Argentina?
- Investigación lo que mas me gusta…ahora mismo debe retomar un proyecto…
- ¡Hola! ¿interrumpo?
Quién interrumpía era una mujer de elegancia única. Ella era perfecta tanto como lo era Felipe. Su cabellera color miel caía bajo los hombros su silueta no distaba al de una modelo y su acento argentino no me hizo ni siquiera dudar que venía con Felipe.
- No cariño no interrumpes. Te presento a Marcela una amiga…
Una amiga pensé debería haberme sentido alagada ya que distaba bastante de ello. Aun así no me agrado que me llamara amiga.
- Hola- respondí cortésmente
- Hola querida ¿cómo estás?. Soy Valeria Novia de Felipe
Novia…novia…pensé
- Oh se van a casar felicitaciones… trate de disimular mis celos que no se de donde salieron
En ese momento Alfredo se dirigió a los invitados para hacer un brindis. El era sin duda mi salvador. Agradecí de mis profundidades que Alfredo obtuviera el protagonismo. Lo cual rompió con la incomodidad al menos que yo sentía frente a la pareja de enamorados.
Durante el resto de la noche no volví a toparme con ellos. Lo cual no mejoro mi humor. Me sentía incomoda por lo que aproveche el primer minuto para escaparme de la velada.
Camino a casa me sentía molesta.
Yo celos- me dije
- Si ni siquiera lo conozco, yo celos jajaja
Pude ver la situación con humor. Durante la noche todo se convirtió en una pesadilla. Termine odiando a la Argentina la mañana siguiente.
(continuará...)
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