Me encontraba ya sentada esperando al ejecutivo de la automotora, me faltaba sólo firmar unos papeles para cerrar el trato. Tomé una revista pero mi ansiedad no me permitía leer la sopa de letras. Se vino a mi mente el recuerdo de la actitud que tuvieron algunas de mis amigas y compañeras de Universidad cuando encontraron su primer trabajo. La petulancia que las envolvía era evidente para mí. No lograba entender cómo el hecho de ganar un par de pesos las hiciera sentir tan superiores. Para mí el dinero no era un tema importante.
Me percate que la emoción que me envolvía en ese momento, no era muy distinta a las de mis compañeras frente al primer trabajo. No era petulante, pero si me sentía con aires de superioridad. Me reí al recordar que esta sensación no era tan desconocida para mí. Fue en el período de Universidad cuando caí en los brazos de un chico que me regalo ternura amarrada de una aventurera pasión. Más que un regalo fue lo que se llevo, mi niñez. Ese día andaba en las nubes…me reía sola. Sentía que todo el mundo sabía que yo ya no era virgen. Era como si me felicitaran en cada esquina. Me sentía superior me sentía toda una MUJER. Estaba envuelta en risas cuando apareció el ejecutivo. Los colores se me subieron al rostro. Me sentí ridícula por reírme sola, pero no podía entrar en explicaciones con un extraño.
Firmamos todo muy rápido. No alcance a darme cuenta, cuando ya estaba sentada en mi Chevrolet. De vez en cuando me recordaba que se trataba sólo de un auto, no era un hijo menos un novio, pero ¡Que va! para mi era sinónimo de libertad. Ese fin de semana no iba a manejar por la carretera austral, pero no me importaba, bastaría un par de paseos por la ciudad.
Ya había pasado una semana y la euforia del vehículo había pasado. La verdad es que me ocasionó un par de dolores de cabeza. Ser peatón no era tan malo. Tuve que aprender todo eso de las vías exclusivas. Me demoraba horas, tapada por el taco o por las malas decisiones. No conocía el sentido de las calles lo que sumado a mi distracción me llevaba a darme mil y una vueltas para retomar la vía correcta.
El trabajo en la oficina me tenía a full. Como nunca la participación de Javier en las reuniones era muy activa. Para llevar tres meses trabajando juntos, nuestra relación no pasaba más allá de correos electrónicos y llamadas solicitando algún dato urgente. Javier no era el jefe favorito para mí, ni para el resto del equipo. Era muy distante.
Esa mañana tuvimos una terrible discusión. Siempre evitaba el conflicto. Pero ese día en particular su tiranía colmó mi paciencia.
- ¡Hola!- saludó Javier con una voz irritante sin mirar a ninguno a los ojos, cuando entró a nuestra oficina.
- ¡Javier, que sorpresa!...ehh ¡Hola! ¿Ocurrió algo?- estaba asombrada de verlo.
- Necesito hablar contigo Marcela.
- Claro- respondí inquieta
- Te espero afuera.
Todos nos miramos. No había que ser adivina para intuir que algo pasaba.
- ¿Qué ocurre Javier?
- Me reuní con la Gerencia y han despedido a Carlos- respondió secamente
Carlos era el Gerente Corporativo de Electronic.
- ¿Lo despidieron?, pero... ¿Qué pasó?
- Se dieron cuenta de que estaba involucrado en un manejo de inversiones. Parte de las ganancias se las llevaba al bolsillo. El tema es bien delicado y hay que ser cautelosos, ya que se cree que hay más involucrados. Nos pidieron una revisión paralela. Nos pidieron discreción.
- ¡Paso entonces de auditora a investigadora privada!- sonreí
- ¡Marcela, no sea ridícula!, ¡Estoy hablando algo serio y tu terminas con niñerías! ¡Esto no es un juego!.
Su mal humor me sacó de mis casillas.
- ¡¿Qué?!... ¡Sé perfectamente que no es un juego!, ¡Soy bastante profesional!- estaba enfurecida- ¡Fue un comentario no te pongas grave!. Nos hemos dedicado 100% al proyecto. He cumplido absolutamente con todas mis funciones. No puedes quejarte de nada. y… tú apareces en un par de reuniones y vienes a decirme que soy ridícula, ¡Por favor…!
- ¿Qué me quieres decir?- sus ojos irradiaban ira
- ¡Lo que te dije!. Vamos a cumplir tres meses en este proyecto y tú has venido a ¿cuánto? ¿tres… cuatro reuniones?. Ahora te asustas y comienzas a presionar con tu mal humor como si fuéramos niños de colegio. El equipo ha trabajado arduo y ni siquiera te sabes sus nombres. Estamos mucho más involucrados y comprometidos que tú.
La indignación que sentí en el minuto, me hizo olvidar que hablaba con mi jefe y las repercusiones que podría tener.
- Así que… eso es lo que piensa una Niña de mi, ¡Ja!- sonrió tímidamente mientras fruncía el ceño.
Supo exactamente como hacerme enojar. Mordí mis labios. Estaba a punto de gritarle unas palabrotas.
Volvió su mirada fría hacia mí y manteniendo su actitud de no importarle nada continuó.
- Andrea, y “ojo” me sé su nombre, continuará encargada del proyecto inicial. La investigadora serás tú. Avisarle al resto, coordinaré una reunión para el miércoles donde se darán más detalles y las distintas planificaciones. Te mando un mail como siempre.
Volteo tan rápido que no alcance a decirle nada. Estaba indignada.
Me había tratado de niña, poco profesional y además le importaba un pepino el resto. Su petulancia y soberbia había sobrepasado mis límites. Necesitaba escupir la rabia. En la oficina no habían secretos. Hacer partícipe al resto de aquel numerito, sólo iba a confirmar mi inmadurez y el impacto que sus palabras habían causado. Y en eso obviamente no le iba a dar en el gusto.
Trate de disimular. Tal cual como me ordenó, comenté la situación al resto del equipo. Me puse los audífonos y coloque la música más agresiva que tenía. Quería desconectarme. La rabia que sentía era infinita. Seguía pensando ¿cómo era tan patudo de tener una opinión sobre mí sin ni siquiera conocerme?.
Comencé a navegar por Internet, dando la idea de estar sumida en el trabajo. Descubrí un par de páginas interesantes. Llegué incluso a inscribirme en una de ellas para bajar música, películas y otros materiales. La página era un portal donde miles de usuarios compartían sus gustos. Descargué varios CD, definitivamente no quería trabajar. Bajo cada descarga se encontraban comentarios dirigidos al usuario que había compartido. Comencé a leerlos, motivada por rabia, por no querer trabajar.
Seguí navegando hasta llegar a un ranking, ahí se encontraban los usuarios con mayor puntuación, los más aplicados. Le dí un clic al Top One.
Un clic…un clic… que le trajo nuevas brisas a mi vida.
(Continuará…)
Me percate que la emoción que me envolvía en ese momento, no era muy distinta a las de mis compañeras frente al primer trabajo. No era petulante, pero si me sentía con aires de superioridad. Me reí al recordar que esta sensación no era tan desconocida para mí. Fue en el período de Universidad cuando caí en los brazos de un chico que me regalo ternura amarrada de una aventurera pasión. Más que un regalo fue lo que se llevo, mi niñez. Ese día andaba en las nubes…me reía sola. Sentía que todo el mundo sabía que yo ya no era virgen. Era como si me felicitaran en cada esquina. Me sentía superior me sentía toda una MUJER. Estaba envuelta en risas cuando apareció el ejecutivo. Los colores se me subieron al rostro. Me sentí ridícula por reírme sola, pero no podía entrar en explicaciones con un extraño.
Firmamos todo muy rápido. No alcance a darme cuenta, cuando ya estaba sentada en mi Chevrolet. De vez en cuando me recordaba que se trataba sólo de un auto, no era un hijo menos un novio, pero ¡Que va! para mi era sinónimo de libertad. Ese fin de semana no iba a manejar por la carretera austral, pero no me importaba, bastaría un par de paseos por la ciudad.
Ya había pasado una semana y la euforia del vehículo había pasado. La verdad es que me ocasionó un par de dolores de cabeza. Ser peatón no era tan malo. Tuve que aprender todo eso de las vías exclusivas. Me demoraba horas, tapada por el taco o por las malas decisiones. No conocía el sentido de las calles lo que sumado a mi distracción me llevaba a darme mil y una vueltas para retomar la vía correcta.
El trabajo en la oficina me tenía a full. Como nunca la participación de Javier en las reuniones era muy activa. Para llevar tres meses trabajando juntos, nuestra relación no pasaba más allá de correos electrónicos y llamadas solicitando algún dato urgente. Javier no era el jefe favorito para mí, ni para el resto del equipo. Era muy distante.
Esa mañana tuvimos una terrible discusión. Siempre evitaba el conflicto. Pero ese día en particular su tiranía colmó mi paciencia.
- ¡Hola!- saludó Javier con una voz irritante sin mirar a ninguno a los ojos, cuando entró a nuestra oficina.
- ¡Javier, que sorpresa!...ehh ¡Hola! ¿Ocurrió algo?- estaba asombrada de verlo.
- Necesito hablar contigo Marcela.
- Claro- respondí inquieta
- Te espero afuera.
Todos nos miramos. No había que ser adivina para intuir que algo pasaba.
- ¿Qué ocurre Javier?
- Me reuní con la Gerencia y han despedido a Carlos- respondió secamente
Carlos era el Gerente Corporativo de Electronic.
- ¿Lo despidieron?, pero... ¿Qué pasó?
- Se dieron cuenta de que estaba involucrado en un manejo de inversiones. Parte de las ganancias se las llevaba al bolsillo. El tema es bien delicado y hay que ser cautelosos, ya que se cree que hay más involucrados. Nos pidieron una revisión paralela. Nos pidieron discreción.
- ¡Paso entonces de auditora a investigadora privada!- sonreí
- ¡Marcela, no sea ridícula!, ¡Estoy hablando algo serio y tu terminas con niñerías! ¡Esto no es un juego!.
Su mal humor me sacó de mis casillas.
- ¡¿Qué?!... ¡Sé perfectamente que no es un juego!, ¡Soy bastante profesional!- estaba enfurecida- ¡Fue un comentario no te pongas grave!. Nos hemos dedicado 100% al proyecto. He cumplido absolutamente con todas mis funciones. No puedes quejarte de nada. y… tú apareces en un par de reuniones y vienes a decirme que soy ridícula, ¡Por favor…!
- ¿Qué me quieres decir?- sus ojos irradiaban ira
- ¡Lo que te dije!. Vamos a cumplir tres meses en este proyecto y tú has venido a ¿cuánto? ¿tres… cuatro reuniones?. Ahora te asustas y comienzas a presionar con tu mal humor como si fuéramos niños de colegio. El equipo ha trabajado arduo y ni siquiera te sabes sus nombres. Estamos mucho más involucrados y comprometidos que tú.
La indignación que sentí en el minuto, me hizo olvidar que hablaba con mi jefe y las repercusiones que podría tener.
- Así que… eso es lo que piensa una Niña de mi, ¡Ja!- sonrió tímidamente mientras fruncía el ceño.
Supo exactamente como hacerme enojar. Mordí mis labios. Estaba a punto de gritarle unas palabrotas.
Volvió su mirada fría hacia mí y manteniendo su actitud de no importarle nada continuó.
- Andrea, y “ojo” me sé su nombre, continuará encargada del proyecto inicial. La investigadora serás tú. Avisarle al resto, coordinaré una reunión para el miércoles donde se darán más detalles y las distintas planificaciones. Te mando un mail como siempre.
Volteo tan rápido que no alcance a decirle nada. Estaba indignada.
Me había tratado de niña, poco profesional y además le importaba un pepino el resto. Su petulancia y soberbia había sobrepasado mis límites. Necesitaba escupir la rabia. En la oficina no habían secretos. Hacer partícipe al resto de aquel numerito, sólo iba a confirmar mi inmadurez y el impacto que sus palabras habían causado. Y en eso obviamente no le iba a dar en el gusto.
Trate de disimular. Tal cual como me ordenó, comenté la situación al resto del equipo. Me puse los audífonos y coloque la música más agresiva que tenía. Quería desconectarme. La rabia que sentía era infinita. Seguía pensando ¿cómo era tan patudo de tener una opinión sobre mí sin ni siquiera conocerme?.
Comencé a navegar por Internet, dando la idea de estar sumida en el trabajo. Descubrí un par de páginas interesantes. Llegué incluso a inscribirme en una de ellas para bajar música, películas y otros materiales. La página era un portal donde miles de usuarios compartían sus gustos. Descargué varios CD, definitivamente no quería trabajar. Bajo cada descarga se encontraban comentarios dirigidos al usuario que había compartido. Comencé a leerlos, motivada por rabia, por no querer trabajar.
Seguí navegando hasta llegar a un ranking, ahí se encontraban los usuarios con mayor puntuación, los más aplicados. Le dí un clic al Top One.
Un clic…un clic… que le trajo nuevas brisas a mi vida.
(Continuará…)
me encanta...muy bueno
ResponderEliminarmarce; lo haces super....manda pronto otro capitulo...promete. PINILLO
ResponderEliminarMil gracias... al anónimo y al no tan anónimo (pinillo)
ResponderEliminarEs oxigeno puro oxigeno, son mis pilitas para seguir.
BESOTES