No me enamoro más del cielo, pues ya lo amo
No me importa si este se vuelve turquesa o se torna gris.
No me enamoro más de los bosques, pues ya los amo
Verde revuelto con verde, tal vez con amarillo si la sequía se adueño de aquí
No me enamoro más de las flores, pues ya las amo
Son dueñas de mi sonrisa sólo por su existir
No me enamoro más de las estrellas, pues ya las amo
Tienen más poder que un deseo, rodeadas de magia me dibujan un porvenir.
No me enamoro más de la luna y el sol, pues ya los amo
Guardan el reflejo de quién amo y acercándolas con mi mano siento que él está aquí.
No me enamoro más de la vida, pues ya la amo
Sencilla y a paso suave sólo la quiero vivir
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