Cada vez que llegan tus sonidos, me grabo tus sonetos
al igual que los ecos perdidos en el silencio.
Son melodías en prosa que envenenan mi cuerpo para bien.
Das la voz que se quebra en mi garganta.
Pones en tinta el estribillo que refleja mi sentir.
Eres la luz aunque el día sea oscuro.
Eres lo que admiro desde mi principio hasta mi fin.
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