
Jayla Cooper (en la foto) es una niña de nueve años que vive en Estados Unidos y que padece de leucemia y según lo que le han indicado los médicos tiene pocas esperanzas de vida. Es por esto que la jovencita decidió pedirle a sus padres su último deseo en vida: casarse.
Y si esto ya te parece sorprendente, te contamos que los padres de esta jovencita cumplieron su deseo y la casaron con José Griggs un niño de siete años, que también padece de leucemia y quien Jayla conoció en el hospital.
La pequeña Jayla antes de casarse con el niño, dio una serie de entrevistas en donde anunció feliz su boda. “Me van a poner un anillo. Él es muy guapo y lo amo”, comentó radiante.
Ahora, muchos pensaron que el casamiento de Jayla era una verdadera locura, sin embargo los padres de la pequeña quisieron cumplirle su deseo. Tras la celebración de la boda, en donde Jayla lució un vestido blanco, el padre de la novia, aseguró que el niño era el más contento de todos.
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Esta historia me causó un dolor infinito.
Otra vez... ¡Un niño enfermo!... otra vez... ¡Se avecina la muerte!.
Creo firmemente que no existen las coincidencias.
El encuentro con alguién, el acontecimiento inesperado, el dolor o la alegría que nos golpea a diario, no ocurre como respuesta a un impulso. Ocurre porque existe un ¿Por Qué? y un ¿Para Qué?. Lo ingrato, es que no siempre podemos responder estas preguntas en el momento adecuado.
A pesar de mi creencia, no consigo responderme el ¿Por qué los niños se enferman?. Puedo entender sin mayor esfuerzo el ¿Para qué? ... para dar una lección a los adultos. Pero ... el ¿Por qué ellos deben enfermar? ¿Por qué ellos deben sacrificarse...sufrir? no lo entiendo y no lo acepto.
Situaciones como estas son una injusticia terrible de la vida, es antinatural.
Nadie está preparado para dejar partir a un hijo. Quienes no tienen hijos podrán pensar ¡Que ridiculos esos padres, que aceptan que su hija de 9 años se case! Yo, habría hecho exactamente lo mismo. Haría cualquier cosa que le devolviera la sonrisa a mi hijo.
Los niños son tan dulces, tan tiernos, tan puros... el sueño de esta niña a mis ojos es una verdadera ternura.
Jayla de verdad que no te mereces esto, y lo más probable es que no lo entiendas tanto como yo. Te envío amor a la distancia para aliviar tu dolor.
Cada noche rezamos el angel de mi guarda con mi hijo y evito concientemente la frase "hasta la hora de mi muerte, amen", no puedo decirlo he cambiado la palabra "muerte" por "irme".
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