viernes, 27 de febrero de 2009

¿COINCIDENCIA? ¿MAGIA? ¿ALUCINACIÓN?


Para aliviar el dolor, le di calor a mis manos y toque mi vientre. Creí sentir unas leves pulsaciones. Mi primera teoría era que se trataba del pulso innato de mis dedos, a pesar de manejar una respuesta perfecta, tomé la mano de mi marido y la puse en la misma posición.

- ¿Qué sientes?- pregunté con miedo.
Luego de unos segundos, muy largos para mí, ya que no aliviaron mis montañas de angustias.

- Algo que late…- respondió incrédulo.
- ¡Esto no puede ser coincidencia!- le dije- ¡Sentí lo mismo!... creo que mi intuición es real.

Me miró nuevamente aturdido, sus ojos me hablaron de mil maneras. Nuestra relación a minutos era casi de telepatía, está se acrecentaba en los buenos tiempos. No era necesario escuchar sus palabras entendía claramente lo que sus ojos me decían.

- ¡Yo no te dije que había sentido y… sentí lo mismo que tú! – respondí casi al instante.

Lo vi nervioso, ansioso, y con algo de miedo. Supuse que temía crear una falsa ilusión, una falsa ilusión para mí.

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