lunes, 8 de junio de 2009

VOLVER A TÍ (PARTE 1)

Desde hace un tiempo las cosas ya no eran como antes. En nuestra casa no abundaban las discusiones, sin embargo los silencios y sequías que existían con el hombre que había escogido para amar, se estaban transformando en una constante. Quise creer que eran los efectos del día a día. El mantener un hogar no era fácil y menos si eran tres los niños que debíamos alimentar. Creía que estaba agotado, que necesitaba espacio. Creía que las distancias no se debían a falta de amor.

Una mañana de lunes, fue la que desencadenó todos mis tormentos.

- ¡Niños, rápido!. ¡Vamos a llegar atrasados al colegio!- gritaba Raúl, mientras me robaba un frío beso en la mejilla.

Los niños corrieron escaleras abajo. Bulliciosos como siempre. Me besaron tan rápido, que no me dio tiempo de memorizar cada uno de sus olores. Al cerrar la puerta, di un largo suspiro. Ya había cumplido con una de mis tareas diarias. A partir de ese momento, me quedaban sólo seis horas para verlos nuevamente. Seis horas que desde hace algún tiempo tenían agendadas las mismas actividades.

Sonó el teléfono. Corrí a contestar. Para mala fortuna, me enredé con el traje que mi marido había usado el día anterior. Como siempre estaba tirado en suelo. No tuve tiempo para contestar, por lo que continué con mis tareas. Del bolsillo de su pantalón cayó una nota. En un comienzo sólo divise garabatos. No había dudas que era un borrador. Estaba llena de palabras, muchas de ellas tachadas. La curiosidad pudo conmigo. Y para mis horrores descubrí, que se trataba de una carta dirigida a una mujer. Una mujer que definitivamente lo traía de cabeza. Una mujer que él amaba.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sentí que las bases del suelo eran movedizas. Por lo que me tumbe en el suelo.

- ¡Me dejó de querer!- me dije en voz alta.

Estaba en shock. Mis ojos no daban crédito a lo que leía. Traté de razonar. Rebobine miles de mis días junto a él, en busca de otra señal, en busca de otra prueba. Habían distancias, eso bien lo sabía. Pero, ¿una amante?. Yo no había salido en busca de uno, teniendo los mismos derechos. Derechos que había renunciado el día en que sellamos nuestro compromiso.

Comencé a experimentar una rabia infinita que se mezclaba con asco. Me miré al espejo y me sentí horrible. No era la mujer de hace 15 años. No era la mujer con la que él se había casado.

- ¿Cómo será ella? – me dije nuevamente a viva voz

Miles de teorías acompañaron a las miles de preguntas que se albergaban sin cesar dentro de mi cabeza.

- ¿Cuándo la conoció? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué?

Tomé nuevamente la carta. La leí dos o tres veces. No tenía dudas él la amaba. Pensé en reconquistarlo. Comencé a sentir culpas. Pensé en mis hijos.

Sonó nuevamente el teléfono.

No fui capaz de contestar. Me vi con las manos mojadas. Al igual que el trozo de papel que sostenía en ellas. Desde hace un rato que estaba llorando y ni siquiera me había dado cuenta.

No sabía que hacer. No lograba encausar lo que sentía. Odio, Asco, Pena, Miedo. Tumbada en el suelo reconocí una herida que se impregnaba en mi corazón. Había sido traicionada y a pesar de eso seguía amándolo. Mi cuerpo entero rechazaba la idea de reconquistarlo. No podía luchar, si él estaba enamorado. Desde jóvenes nunca lo presioné. Siempre lo dejé libre. Y ahora no iba a ser la excepción. Él tendría que decidir. Yo no iba a forzar nada.

Ese día lunes fue un verdadero tormento. Con ánimos de calmar mi dolor, comencé a pensar una vida sin él. Tendría que volver al trabajo, y eso no me molestaba al contrario necesitaba salir de mis cuatro paredes. Los niños... los niños… traté de pensar que ocurriría con ellos. Volví a llorar, esta vez porque me sentía culpable. Mis hijos iban a sufrir.

Comencé a bloquear mis sentimientos. Incluso pensé, que no era amor lo que sentía por Raúl. Era el padre de mis hijos y el compañero en muchas de mis etapas. Lo quería, pero no era amor. Rompí a llorar nuevamente. ¿Qué iba hacer?. Por más que quisiera no podía negar que amaba a Raúl con locura.

No me di cuenta como pasó el tiempo. Hasta que sentí que alguien habría la puerta.

- ¡Los niños!- me dije

(Continuará)


sábado, 6 de junio de 2009

ENCUENTRO

El terror y la ansiedad recorría cada fibra de mi cuerpo. Sólo quedaban un par de minutos y se encontraría frente a mí. Tuve ganas de correr e incluso pensé en esconderme y verle de lejos. No podía ser tan inmadura. ¡Fueron mis impulsos! me repetía. No podía dar crédito que era mi corazón el que me había llevado hasta ese momento.

- Vuelo 577 arribará por puerta 20 C- se oyó por el alto parlante.

Supliqué tranquilidad. Estaba desde hace años sentenciada. Estaba desde hace años resignada.

Me había enamorado locamente del hombre que bajaría hoy del vuelo 577. Por años nos separaron distancias y podía con eso. Ahora que tan sólo nos separaban minutos y que más tarde se convertirían en los 7 cm que ditanciaría su beso, desde mi mejilla a mis labios. ¡Era demasiado!.

¿ Como ocultar? ¿Cómo controlar mis deseos?- eran las preguntas que me atormentaban

Me iba bien ocultándole que lo amaba, ya que no miraba mis ojos. ¿Qué iba hacer ahora?

Mis manos no se cansaban de restregar mi rostro. Aún teniendo los ojos cerrados, continuaba tapándolos con mis manos. Sumergida en mis miedos. El mundo que me rodeaba se transformó en silencio. Inspiré un largo segundo. Estaba ahí a un par de minutos. Y él estaba ahí ya sin distancias.

Me paré del sillón. Arreglé mis ropas y peiné con las manos mi desordenado pelo. Tomé dirección a la puerta 20 C.

No alcancé a llegar a mi destino, cuando lo divisé en la multitud. Si no estaba muerta en ese momento, se debía a que cada parte de mi cuerpo estaba lleno de vida. Mis pulsaciones, el color en el rostro, el tic tac de mi corazón, el fuego de mi cuerpo todo me decía que estaba viva.

No alcancé a alzar mi mano cuando me vio. Me sonrió. Como si hubiese sido un hechizo dejé de oír el bullicio de la gente, el ruido de los aviones. No había nadie sólo él y yo. Comencé a caminar y mi destino eran sus brazos.

Finalmente nos encontramos. No podía dejar de mirarlo. Por alguna razón su sonrisa se desvaneció. Estábamos ahí frente a frente. Sin tocarnos. Sin decirnos palabras. No hacíamos más que mirarnos con la respiración alborotada.

Mordí mi labio en busca de reprimir mis instintos. No podía más mi corazón, se iba a partir en dos.

Quería controlar lo incontrolable, así que solté la primera palabra...

- Hola

Sin responder él me abrazó y me besó las mejillas

Su exquisito olor entró como un veneno. Sentir su calor fue lo que me quemó. Al separar nuestros cuerpos reconocí que moriría sin uno de sus besos. Y sin pensarlo levante mi mano. Acaricie su pelo enredando mis dedos desde su frente hasta su barbilla. Creí que sólo era yo quién se impulsaba a sus labios. Cuando me detuve en su brazo rodeando mi cintura acercándome a su cuerpo. Sentimos nuestro aliento lleno de fuego. Unimos suavemente nuestros labios. Los que comenzaron actuar por cuenta propia. Lo suave se volvió furioso. Y el miedo terminó en entrega.

Era perfecto. Con ese beso supe que él me pertenecía tanto como yo.

jueves, 4 de junio de 2009

Quisiera navegar en las profundidades
y perderme en el frío oleaje
Tal vez en un escenario distinto te pueda volver a encontrar

MI AMOR PERFECTO


Con la misma intensidad que me siento buena madre, me siento una total incompetente que no cumple bien su papel. Soy muy autocrítica. Y cuando se trata de tí, no me llenan los consuelos "nadie te enseña a ser madre"


Es que te amo tanto. Es tan grande mi locura por tí. Es tan incodicional y de una pureza que no imaginaba.

No se trata de ser la mejor... se trata de que este amor perfecto se materialice, tal cual sin errores.

No se trata de ser la mejor... se trata de que mi humanidad no te haga daño.

No se trata de ser la mejor... se trata de que la inspiración sea la correcta y que mis palabras sean lo que necesites.

No se trata de ser la mejor... se trata de que seas un ser que completo y feliz.

No se trata de ser la mejor...
Se trata de que tú estés bien
¡Es que te amo tanto!

Es tan grande mi locura por tí

Que sólo te quiero bien

Que sólo te quiero bien

domingo, 31 de mayo de 2009

NEURONAS REVUELTAS

Dolor de cabeza, neuronas revueltas
Neuronas revueltas, indecisión

Señales desiertas, caminos perdidos
Caminos perdidos, seguir la intuición

Ficción y Suspenso, recorren mi cuerpo
Magia y Romance mi corazón
Terror y Tristeza se asoman en mis venas
Silencios eternos me causan dolor

Expresión en los muros, expresión en los lienzos
Huellas con tintas directo al corazón

sábado, 30 de mayo de 2009

ME ABURRO

Porque me aburro vengo y voy...
Porque me aburro lloro y rio...
Porque me aburro invento historias...
Porque me aburro analizo todo....
Porque me aburro intento responderme cada ¿por qué?...
Porque me aburro no me canso de preguntar...
Porque me aburro quiero conocerte...
Porque me aburro me estremezco...
Porque me aburro me enamoro...
Porque me aburro me comprometo...
Porque me aburro me entrego...
Porque me aburro me hago daño...
Porque me aburro, porque me aburro...
de la gente fría, de la gente egoísta, de la gente tirana, de la gente cuadrada.
Porque me aburro sigo buscando,
sigo alternando,
porque me aburro no descanso,
porque me aburro, porque me aburro.

GRACIAS MARCE

A veces cuando no siento las palabras que me llegan, es peor.

Prefiero no escuchar "Gracias Marce" cuando lo motiva el compromiso o la buena educación.

Me dejan espacios vacíos. Me dejan restos de nada.

La intensidad de esas simples palabras dista de la intensidad con la que yo te dí.


A veces cuando escucho esas palabras prefiero no oír

A veces cuando leo esas palabras prefiero no leerlas.

Es que fue mi corazón el que se paralizó, el que se movilizó, el que quiso hacer mejor tu día

Y esas palabras huecas, sólo confirman que no ves a este corazón

Que late, que se paraliza, que se mueve

Y sino me ve ... prefiero no seguir

No es egoísmo, es simplemente seguir mis clases de economía.

si fuera fácil...si fuera fácil...me hubiese graduado con honores en economía y abandonaría mi fe esperando que algún día tengan sentido esas frías palabras huecas.