Tengo hambre de un abrazo que te entregue mi esperanza
rodeaba de los besos que te guardo sólo para sacarte sonrisas
Quiero abandonar la impotencia por no ensuciar mis manos
por no levantar escombros, por no levantar directamente tu moral
Y desde mi ventana ya no pienso en mis deseos mis frustraciones y todo lo demás
dejo a un lado mi egoísmo para llenarme de orgullo y de la distancia
enviarte la luz y la fuerza de la fe, que en sintonía tendrá que llegar
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