jueves, 28 de mayo de 2009

VIENE Y VA, VA Y VIENE



La flojera me consume y me envuelve. Pasan los días nublados y si no fuera porque el frío me motiva no te tomaría la mano.

No es que no quiera tocarte, simplemente ellas también caen en la flojera y quieren correr a dormir.
Me resisto a la idea de que duerman mis sentimientos. Entrego mi cuerpo gustosa a cambio de del retorno de mi mente fecunda en imaginación.
He exprimido mi cerebro. Luchando por no perderlo. Me entristezco al ver que he debido esforzarme, y a pesar de mis intentos no he conseguido volver a lo natural y actuar en la libertad de seguir mis instintos.
Me asusté creyendo que se iba de mi lado para siempre.

Sentí, miedo, rabia, celos... sin duda me quemaron como el fuego pero yo seguía bajo cero.
Comenzaron las preguntas que sólo brindaron angustiarme más. Añoraba mis letras. Añoraba esa voz que me recitaba al oído. Añoraba a mis fantasmas. Añoraba mis historias.
Días en blancos, días forzados, días en blanco, días forzados.

No se de horas, me distraje y no memoricé el escenario, sólo sé que regresó a mí una noche de jueves.
En mi agonía, acaricio mi espalda y comenzó a susurrar.
No cabía en mí tanta dicha. Había regresado. Supe entonces que no lo podía controlar. Supe de sequías, de infiernos, de hielos, de limones exprimidos secos sin jugo.
Supe lo que era la inspiración. Va y viene. Viene y va. Sólo hay veces en que no me queda otra que sentarme a esperar. Y la luz siempre la encontraré en mi camino, no importa si en el comienzo o en el final.

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