
Era feliz. Lo tenía todo. Agua, Sol y Humanos que admiraban a su paso mi belleza.
El color de mis petalos encandilaban razón por la cual no me arrancarían para abandonarme en algún jarron.
Lo tenía todo. No habían riesgos. No me faltaba nada para sobrevivir.
Lo tenía todo hasta que lo vi pasar.
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