Y de tonta me vuelvo terca
y de terca pierdo y encallo con mis emociones
No es acaso la fe quién me mueve
sino la falta de aliento, las ganas
los anhelos
Más mis caretas que no me delatan
se vuelven frágiles olvidando, lo que de invisible dejé por limites
confundiendo los estados con este mundo, el real
Me senté al costado de quién no me ha llamado
y cada vez que lo quiero dejo de existir
y cada vez que lo quiero
termino sufriendo
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